La monja y el ateo

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Una monja, haciendo auto-stop es recogida por un motorista.
Cuando llevaban recorrido un trecho, el motorista dice: perdóneme hermana, pero siempre he tenido un deseo con respecto a las monjas.
Díme, hijo, díme…..
Es que me da algo de corte, hermana.
No tengas vergüenza . Nos preparan para ver y escuchar de todo , hijo mío.
Bien, hermana. Siempre he soñado en tener sexo con una monja.
Pero para eso, hijo, tendrías que ser católico y soltero.
Lo soy, hermana, lo soy.
La monja se queda sin argumentos, y no tiene más remedio que acceder a la petición del motorista.
Cuando acaba, el motorista le dice.
Perdóneme hermana, pero le he mentido. Soy ateo y estoy casado.

NO TE PREOCUPE HIJO, YO SOY GAY
Y VOY A UNA FIESTA DE DISFRACES.

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