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El símbolo celta

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El Pueblo Celta rendía culto a un gran número de Dioses. Adoraban, también,  los elementos y tenían sus propios símbolos y objetos divinos.

Se sabe que el ejército celta, admitía a la mujer guerrera y no estaba mal visto que una mujer dirigiese a un grupo de hombres en el campo de batalla.

Aunque los Celtas habitaban más al norte de España (Galicia y Asturias), también dejaron su huella en pueblos del S.O. de la provincia de León, como Castrocalbón.

Castrocalbón es una localidad envidiada por el número y valor de restos arqueológicos que posee. Muestra de ello es la construcción del MAEC (Museo Arqueológico y Etnográfico de Castrocalbón). En este Museo se encuentra expuesto “el símbolo del águila”.

CUENTA LA LEYENDA que en un antiguo castro celta, ubicado en los parajes de Castrocalbón , habitaba una tribu que rendía culto al AGUILA DE LA VITALIDAD.

Como se puede ver en la imagen, el símbolo tiene forma de águila, de ahí su nombre. También se pueden apreciar unos bultitos blancos que sobresalen de la figura. Se dice que son las”partes nobles”  del animal, por eso se le dio el calificativo de “vitalidad”, fuerza.

Los ganaderos de la tribu, ofrecían al “Ser Divino” a sus animales hembras en cuando estaban preñadas, para  que las crías naciesen bien . Las mujeres guerreras que se quedaban embarazadas, pedían al AGUILA para que sus hijos naciesen sanos y fuertes; y así, poder llegar a ser auténticos guerreros celtas.

Esta figura ha sido vista por arqueólogos de la Diputación de León. Al día de hoy, nadie ha podido asegurar, que se trate de un auténtico símbolo celta.

 Esto hace que los relatos contados por las gentes del lugar, sean si cabe, aún más misteriosos y contribuye a hacer más grande la palabra

  LEYENDA.

La leyenda de Peña La Mora

 

Peña la Mora a un lado y la Meseta la Raposa al otro, hacen de este punto un estrecho paso en el que apenas caben el camino y el arroyo de “El prao barrio”.
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Cuenta la leyenda que al caer la noche, en la reguera se solía ver una joven y bella mujer mora, lavando la ropa sobre algún lavadero de piedra.
Esto llamaba la atención a la gente que pasaba por el camino, los cuales se acercaban a interesarse por su situación.
La mujer les contaba que era una princesa que estaba cautiva en una cueva , presa de un maleficio que solo le permitía salir desde la puesta del sol hasta el amanecer.
Después les pedía que la acompañasen hasta su cueva, así se rompería el maleficio. Todos los que acompañaban a la bella princesa mora, desaparecían para siempre.
Solo uno pudo escapar y alertar a la gente del pueblo del peligro que corrían si acompañaban a la mujer.

A partir de ese día, nadie volvió a ver a la supuesta reina mora y nunca más desaparecieron habitantes de Castrocalbón.

Información facilitada por: Saul Cenador Aldonza .

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