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Las amigas se van de fiesta.

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Dos amigas salieron solas, sin sus maridos. De regreso en la madrugada, agotadas por la borrachera, les dieron ganas de  hacer pis, pero lo único que había cerca era un cementerio. Decidieron bajarse y hacerlo… La primera no encontró con que secarse, así que se limpió con su ropa interior y la tiró. La segunda tampoco encontró con qué, así que agarró la cinta  de una corona de flores perteneciente a un último funeral y se limpió con ella..

A la mañana siguiente los maridos se llaman y uno le dice al otro: !!… esto ya es el colmo!, estoy hasta los huevos de las salidas de éstas dos. Ahora sí se terminó todo, imagínate….. llegar sin bragas a casa a las 4:00 de la mañana.

Y el otro le contesta: Tienes suerte, y no se de qué te quejas!!! Por lo menos la tuya llegó sin bragas. Mi mujer llegó con una cinta en el culo que decía:
‘Nunca te olvidaremos. Con cariño: tus compañeros de  trabajo’.

MORALEJA:
No saque conclusiones sin preguntar, pregunte siempre, pregunte antes.

Un valiente entre cocodrilos

 

Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones y, en determinado momento pide que la música pare y dice, mirando para la piscina donde cría cocodrilos australianos.
– Quien se tire a la piscina, consiga atravesarla y salga vivo del otro lado ganará mis autos, mis aviones y mis mansiones.
En ese momento, alguien salta a la piscina…
La escena es impresionante. Lucha intensa, el intrépido se defiende como puede, sostiene la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles.
Mucha violencia y emoción. Parecía una película de Cocodrilo Dundee !
Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañones, hematomas y casi desnudo.
El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
– ¿Dónde quiere que le entregue los autos y los aviones?
– Gracias, pero no quiero sus autos ni sus aviones.
– ¿Y las mansiones?
– Tengo una hermosa casa, no preciso de las suyas.
– Puede quedarse con ellas.
– No quiero nada que sea suyo.

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Impresionado, el millonario pregunta:
– Pero si Ud. no quiere nada de lo que ofrecí, entonces ¿qué quiere?
Y el hombre responde irritado:
– ¡Encontrar al hijo de puta que me empujó a la piscina!
MORALEJA:
Somos capaces de realizar muchas cosas que, a veces no nos creemos capaces. Solo necesitamos un empujoncito.
En ciertos casos, un hijo de puta es necesario en nuestras vidas.

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