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El cuervo y el conejo

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Un cuervo estaba sentado en un árbol, sin hacer nada en
todo el día.
Un conejito lo vió y le preguntó, “¿Puedo sentarme contigo sin hacer nada todo el día?”
El cuervo respondió: “Claro, ¿Porqué no?.”
Así que el conejito se sentó en el suelo, bajo el árbol, y descansó
De repente, apareció un zorro
que saltó sobre el conejo … y se lo comió.

Moraleja….»Para pasarte el día sentado, sin hacer absolutamente nada, debes estar sentado … muy, muy arriba«.

Amor en la distancia

Un soldado español destinado en Siria recibe una carta de su novia desde Madrid. La carta decía lo siguiente:
«Querido Alberto:
Ya no puedo continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel dos veces desde que te fuiste y creo que ni tu ni yo nos merecemos esto, lo siento.
Por favor devuélveme la foto que te envié. Con amor. Sofía.’

El soldado, muy herido, le pidió a todos sus compañeros que le regalaran fotos de sus novias, hermanas, amigas, tías, primas, etc.
Junto con la foto de Sofía incluyó todas esas otras fotos que había recolectado de sus amigos y se las envió a su novia.

Había 57 fotos en el sobre y una nota que decía :
«Querida Sofía:
Perdóname, pero no puedo recordar quién coño eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y me devuelves el resto.»

MORALEJA:
Aún derrotado… hay que SABER JODER AL ENEMIGO

Fábula del pajarito

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Un conejito  iba por el bosque cuando se pone a llover a Cántaros.
Busca refugio y encuentra un árbol hueco, pero dentro había un Pajarito.
– «¡Pajarito, Pajarito!, ¡Déjame entrar en el árbol que me estoy mojando!».
A lo que responde el Pajarito: – «No te dejo, que no hay espacio para los dos».

Y el conejito vuelta a insistir: – «Venga Pajarito, qué voy a pillar una pulmonía!»
Y el Pajarito: – «Que te he dicho que no!.
Llovía cada vez más y el conejito estaba ya chorreando.
– «Venga Pajarito, que tengo mucho frío!», insistió el conejito.
– «No te lo repito más, si digo que no es que no!», afirmó con rotundidad el Pajarito.

*MORALEJA*: «Cuanto más duro se pone el pájaro, más se moja el conejo».

Las amigas se van de fiesta.

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Dos amigas salieron solas, sin sus maridos. De regreso en la madrugada, agotadas por la borrachera, les dieron ganas de  hacer pis, pero lo único que había cerca era un cementerio. Decidieron bajarse y hacerlo… La primera no encontró con que secarse, así que se limpió con su ropa interior y la tiró. La segunda tampoco encontró con qué, así que agarró la cinta  de una corona de flores perteneciente a un último funeral y se limpió con ella..

A la mañana siguiente los maridos se llaman y uno le dice al otro: !!… esto ya es el colmo!, estoy hasta los huevos de las salidas de éstas dos. Ahora sí se terminó todo, imagínate….. llegar sin bragas a casa a las 4:00 de la mañana.

Y el otro le contesta: Tienes suerte, y no se de qué te quejas!!! Por lo menos la tuya llegó sin bragas. Mi mujer llegó con una cinta en el culo que decía:
‘Nunca te olvidaremos. Con cariño: tus compañeros de  trabajo’.

MORALEJA:
No saque conclusiones sin preguntar, pregunte siempre, pregunte antes.

Un valiente entre cocodrilos

 

Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones y, en determinado momento pide que la música pare y dice, mirando para la piscina donde cría cocodrilos australianos.
– Quien se tire a la piscina, consiga atravesarla y salga vivo del otro lado ganará mis autos, mis aviones y mis mansiones.
En ese momento, alguien salta a la piscina…
La escena es impresionante. Lucha intensa, el intrépido se defiende como puede, sostiene la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles.
Mucha violencia y emoción. Parecía una película de Cocodrilo Dundee !
Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañones, hematomas y casi desnudo.
El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
– ¿Dónde quiere que le entregue los autos y los aviones?
– Gracias, pero no quiero sus autos ni sus aviones.
– ¿Y las mansiones?
– Tengo una hermosa casa, no preciso de las suyas.
– Puede quedarse con ellas.
– No quiero nada que sea suyo.

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Impresionado, el millonario pregunta:
– Pero si Ud. no quiere nada de lo que ofrecí, entonces ¿qué quiere?
Y el hombre responde irritado:
– ¡Encontrar al hijo de puta que me empujó a la piscina!
MORALEJA:
Somos capaces de realizar muchas cosas que, a veces no nos creemos capaces. Solo necesitamos un empujoncito.
En ciertos casos, un hijo de puta es necesario en nuestras vidas.

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